Villa Clara a la Vanguardia

El teléfono llevaba varios minutos sonando, y lo hubiera ignorado de no haber sido por la insistencia y la hora. Hay una máxima en la vida nuestra, siempre que el teléfono suena a destiempo, siempre que se escude en la madrugada, la noticia tiene que ser mala. Una se llena de valor e intenta prepararse para lo que va a escuchar, aunque no lo sabe. Intenta, porque la realidad siempre te supera.

Había pasado el día más triste y nunca supimos que era el día más triste. El 25 de noviembre fue un día común, un día más para los cubanos, que ignorábamos que Fidel estaba librando su último combate. Una guerra que libraremos todos. Es la vida o, digamos, es la muerte.

Supongo que la parca tuvo la noche más luminosa de su existencia. Que él, con esa oratoria incomparable y natural, la convidó a sentarse, le propuso una…

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