Etiquetas

,

Yo a las 34 semanas de gestación.

Yo a las 34 semanas de gestación.

Como creadora y editora de este blog, quiero compartir con los lectores que siguen de cerca a “Así es Cuba”, las razones por la que el mismo estará desactualizado durante un largo periodo de tiempo, aunque quizás ya el titular de esta publicación les resulte suficiente.

Satisfecha de sentirme cuidada y tener derecho a hacer uso de ciertas posibilidades de las que puedo disfrutar por ser cubana, puedo asegurar que desde el primer instante en que me dieron la noticia de mi embarazo, he recibido la oportuna atención médica requerida en el transcurso del mismo, por parte del personal de salud tanto del municipio como de la provincia.

Gracias a las conquistas de la Revolución cubana, para la generación que actualmente está en edad reproductiva, el embarazo y el parto son acontecimientos que transcurren bajo supervisión especializada, lo cual constituye motivo de seguridad y permite disminuir la preocupación que invade a casi todas las mujeres en esa etapa, ya que para el sistema social cubano, ambos no son solo procesos fisiológicos, sino una responsabilidad a la cual le son inherentes atenciones específicas.

Al decidir concebir una familia, las parejas están seguras de que en este país es un hecho, el merecido reconocimiento y protección de los derechos de la madre y su descendencia, lo cual se materializa en el importante papel que juega el Programa de Atención Materno Infantil (PAMI), el cual, desde el consultorio del médico de la familia hasta la atención secundaria en los hospitales especializados, evalúan paso a paso el desarrollo del embarazo y preparan a la pareja para el momento del parto.

Como futura madre y trabajadora además, me informaron de los permisos laborales exentos de descuento salarial para la atención médica y estomatológica, del receso laboral obligatorio a las 34 semanas de gestación, por 18 semanas, de las cuales 12 son posteriores al parto, y de las licencias retribuidas y no retribuidas para la atención de la o el recién nacido.

En aras de cumplimentar con la responsabilidad compartida, una vez concluida la licencia posnatal, así como la etapa de lactancia materna, tanto yo como el padre de mi bebé decidiremos cuál de los dos cuidará de nuestro hijo, la forma en que será distribuido el encargo social hasta el primer año de vida, y quién devengará la prestación que establece.

Ambos padres adquiriremos la posibilidad de obtener un día de licencia retribuida cada mes para las consultas de pediatría durante el primer año de vida, así como una hora diaria para la lactancia, en mi caso como madre.

Una vez que se produzca el nacimiento, el niño ha de recibir de forma gratuita, todas las posibilidades desde el punto de vista médico que incluye un esquema de vacunación, que libera al lactante de múltiples enfermedades.

Mientras en el mundo un millón de bebés mueren cada año el día en que llegan al mundo, Cuba cerró el 2014 con una tasa de mortalidad infantil de 4,2 por cada mil nacidos vivos, la más baja de su historia.

Es por eso que como futura madre, carezco de ciertas preocupaciones estoy infinitamente agradecida al experimentado personal de salud que me ha atendido y aún me atiende, y reconozco además a un sistema en el cual lo más valioso es el ser humano, incluso desde antes de su concepción misma.

En fin, he llegado a las 34 semanas de gestación y acabo de presentar mi licencia de maternidad, a partir de ahora-aunque sé extrañaré mucho el trabajo- dedicaré más tiempo a mi cuidado y al de mi bebé para que todo salga bien; en cuanto me incorpore, estaré nuevamente brindándole a los lectores asiduos de “Así es Cuba”, mi experiencia como madre, así como nuevas publicaciones sobre las conquistas de este maravilloso país.

Anuncios