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Los días  28 y 29 del enero corriente se realizará en La Habana la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con la asistencia de representantes de las 33 naciones miembros del bloque.
La jornada inaugural coincide felizmente con el aniversario 161 del nacimiento del Héroe Nacional cubano, José Martí.

Es precisamente Martí  el más grande continuador del sueño anfictiónico de Simón Bolívar,  uno de los precursores del actual esfuerzo de integración con el cual las naciones de “Nuestra América” avanzan hacia la unidad, sobre la base del respeto a la diversidad y sin la tutela de Estados Unidos.

“La América ha de promover todo lo que acerque a los pueblos, y de abominar todo lo que los aparte”, afirmó el Apóstol de la independencia cubana en 1891.

Hoy, lograr lo enunciado por el pensador es quizás el más importante reto y objetivo mayor para la joven CELAC, en tiempos en los cuales todavía se pretende subordinar nuestros intereses a los de la América que no es nuestra, con métodos divisionistas.

No impulsó a Martí el odio fútil contra la poderosa nación del Norte, sino el análisis profundo de las amenazas y peligros que ya ofrecía a la región esa potencia durante la época en que le tocó vivir. Describió con su pluma de periodista lo que significaban desde entonces  para América Latina y el Caribe la voracidad, codicia y vocación anexionista de Estados Unidos.

Su genialidad y compromiso latinoamericanista le permitió advertir y denunciar oportunamente “la política secular y confesa de predominio de un vecino pujante y ambicioso”,  concretada al convocar esa nación en 1889  la Primera Conferencia Internacional Americana, con el pretexto de fomentar la paz y la prosperidad.

En su tercera crónica sobre el cónclave, Martí planteó: “De la tiranía de España supo salvarse la América española; y ahora, después de ver con ojos judiciales los antecedentes, causas y factores del convite, urge decir, porque es la verdad, que ha llegado para la América española la hora de declarar su segunda independencia”.

La CELAC está llamada a consolidarse como mecanismo de la verdadera integración latinoamericana y caribeña. Sobre la base del respeto a la soberanía de los estados y al multilateralismo, se empeña en representar los intereses legítimos de la región ante la Organización de Naciones Unidas y otros foros internacionales a nivel global.

A este propósito contribuyó, sin dudas, la presidencia ejercida por Cuba durante 2013, gracias a su experiencia como miembro de otros organismos promotores de la unidad subregional, los cuales preconizan la solidaridad, complementariedad, y la unidad real de los pueblos.

Durante ese período la Isla cumplió su compromiso de “trabajar por la paz, la justicia, el desarrollo, la cooperación, el entendimiento y la solidaridad, con total apego al derecho internacional, la Carta de Naciones Unidas, y los principios fundamentales que rigen las relaciones entre los países”.

El 29 de enero, como colofón de la II Cumbre de CELAC, Cuba entregará la presidencia pro témpore a Costa Rica, y continuará formando la troika dirigente del ente, ampliada con CARICOM, y a la cual se sumará Ecuador, que asumirá el liderazgo en 2015.

Hay todavía mucho camino por andar; no obstante los avances, son numerosas las amenazas y los motivos de preocupación y desvelo de patriotas y estadistas de la región latinoamericana interesados en realizar el sueño bolivariano de unidad: empeño en el cual Martí continuará siendo imprescindible. (Por Ernesto Vera Mellado, AIN)

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