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Como expresión de los desvelos de la Revolución por la salud de las madres y los niños, Cuba alcanza en el 2013 la tasa de mortalidad infantil más baja de su historia: 4,2 por mil nacidos vivos, lo que nos sitúa entre las primeras naciones del mundo con más bajo indicador.
Esta tasa permite medir de forma sintética la calidad con que una sociedad atiende y protege a sus niños, su salud y bienestar, y en el caso de nuestro país se pone de manifiesto también cómo un archipiélago de poco más de 11 millones de habitantes, bloqueado con saña por los Estados Unidos durante más de medio siglo, es capaz de lograr tan impresionante éxito.

Este 2013 ocho provincias muestran indicadores más bajos que la tasa nacional de 4,2. Son ellas Sancti Spíritus y Granma, con 3,2; Holguín, 3,3; La Habana y Ciego de Ávila, 3,4; Pinar del Río y Villa Clara, 3,9; y Las Tunas, 4,0. El municipio especial Isla de la Juventud, 2,0.

Es de destacar que de los 168 municipios con que cuenta el país, en 22 de ellos no se produjo una sola muerte infantil.

Las causas principales del fallecimiento de los menores de un año están dadas fundamentalmente por afecciones perinatales, anomalías congénitas e infecciones.

De esas causas la que más disminuye en el 2013 son las malformaciones congénitas y, como saldo, se reduce su impacto sobre la mortalidad infantil. Fueron alrededor de 45 niños fallecidos menos por malformaciones congénitas que en el 2012. Este logro mantiene a Cuba entre los países de más baja mortalidad infantil por esta causa en el mundo.

Según datos preliminares ofrecidos por la Dirección Nacional de Registros Médicos y Estadísticas del Ministerio de Salud Pública, en el 2013 se produjeron 125 830 nacimientos, 156 más que los ocurridos en el 2012.

Cuba consolida en el 2013 los resultados del programa destinado a la reducción de las complicaciones y muertes maternas, al reportarse solo 26 defunciones directamente relacionadas con el embarazo, parto y puerperio, y alcanza una tasa de mortalidad materna directa de 20,7 por cada 100 mil nacidos vivos, la más baja de la historia.

Al finalizar el año 2013 el ministro Roberto Morales Ojeda, en un encuentro con Granma, tuvo palabras de reconocimiento para todos los trabajadores del sistema sanitario, a quienes calificó de “verdaderos protagonistas de estos resultados” que confirman la grandeza de la obra de la Revolución ahora en su 55 aniversario.

Especial mención hizo a los trabajadores vinculados al Programa Materno-Infantil, quienes conjuntamente con todas las áreas de apoyo han alcanzado la tasa de mortalidad infantil, y también materna, más bajas en la historia de Cuba.

El Ministro valoró que la puesta en marcha de una nueva etapa de profundización en las transformaciones que se llevan a cabo en el sector, constituye una fortaleza para continuar mejorando los indicadores y, sobre todo, la satisfacción de la población por los servicios que se les brinda.

Asimismo hizo extensivo su reconocimiento y felicitación a los miles de trabajadores de la Salud que en otros muchos países ponen en alto el prestigio de la Medicina cubana ofreciendo su colaboración.(Tomado de Granma).

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