Etiquetas

,

René con parte de su familia y amigos.

René con parte de su familia y amigos.

En los últimos 14 años, cinco familias cubanas han sido víctimas de la ausencia y el dolor. René González , uno de los Cinco Héroes cubanos que permaneció prisionero en cárceles norteamericanas por luchar contra el terrorismo, ha sentido más que nunca, en ese tiempo, la distancia.

A René le fue concedida una visita a Cuba hace justamente un año por encontrarse grave su hermano Roberto, quien tristemente falleció poco después. René perdió también a su papá el pasado 1ro de abril. Fue abuelo por primera vez y no pudo estar junto a su hija mayor antes de que diera a luz. ¿De dónde saca fuerzas?

Hace poco, llegó a Cuba como parte de una visita temporal y privada para asistir al funeral de su padre y, en ese contexto, este 3 de mayo, la jueza Joan Lenard aceptó la solicitud presentada por René para modificar las condiciones de su libertad supervisada y permanecer en Cuba, a cambio de la renuncia a su ciudadanía estadounidense. Luego de tantos años de encierro, René hoy está en su Patria; quizás el mejor regalo por el día de las madres que podría recibir su hija, Irma González.

A propósito de esta decisión, y de la cercanía de esta fecha, Cubahora comparte con sus lectores una entrevista realizada recientemente a su hija, como parte de un dossier en construcción dedicado a los Cinco.

Balanceándose en el sillón de su sala y cargando en sus brazos al bebé que dio a luz hace solo tres cuatro meses, Irma González compartió con nosotros algunos de los hechos y emociones a que tanto René como su familia han debido enfrentarse en el transcurso de la condena y, sobretodo, en estos últimos tiempos.

René cumplió en octubre de 2011 los 13 años de prisión a que fue condenado, pero actualmente cumple otros tres, de libertad supervisada. ¿Cómo describirías este último período?

Es una situación sumamente difícil, tanto para él como para toda la familia. Estamos conscientes del peligro que corre, pues permanece en la Florida, un lugar muy hostil para cualquiera de los Cinco, y nos preocupan las posibles acciones en su contra. Con el fin de salvaguardar su vida y de garantizar una seguridad óptima está prácticamente aislado y ni siquiera sus amigos de la causa pueden visitarlo.

Este período es tan injusto como la prisión, pues, a pesar de estar en “libertad”, continúa lejos de su país, de su familia y de su esposa, a quien ni siquiera le otorgan la visa para visitarlo.

Mi papá siente el mismo desespero que nosotros por volver a estar juntos y además ansía el momento en el que, finalmente, podrá participar en la lucha por la liberación de sus cuatro hermanos. Tiene, una vez más, que engrandecerse y ser resistente.

¿Cómo transcurre un día de libertad supervisada para René?

Tiene como una rutina que, por sus condiciones, no puede variar mucho. Dedica su tiempo a estudiar la carrera de Economía y a mantenerse al tanto de todo lo que ocurre en nuestro país. Le interesa cada detalle sobre Cuba. Diariamente realiza sus ejercicios para mantenerse en forma y saludable. Además, se encarga de los quehaceres del hogar donde se encuentra y dedica gran parte de su día a comunicarse con mi mamá, con nosotros.

En marzo del pasado año, tu papá viajó a Cuba por razones humanitarias y fue la primera vez, después de 13 años, que volviste a ver a tu familia reunida. ¿Qué sentiste?

A pesar de que lo dejaron venir por una razón humanitaria: visitar a mi tío Roberto, gravemente enfermo, para mí fue una alegría enorme volver a ver a mi mamá y a mi papá juntos después de tantos años.

Era la primera vez que mi hermana Ivette presenciaba una escena así, de los cuatros reunidos. Al fin, después de 13 años, pudimos tomar fotos todos juntos y vivir nuestras experiencias en familia.

Sin embargo, todo no fue felicidad. El momento más difícil para nosotros, en especial para él, fue su regreso a Estados Unidos. Mi papá siempre tuvo claro que no haría nada que perjudicase a sus cuatro hermanos prisioneros y cumplió con lo establecido por la autoridad estadounidense.

Fueron muy pocos días para tantas cosas que hacer y nos quedamos con los deseos de permanecer físicamente unidos.

René no pudo estar presente cuando nació tu bebé, su primer nieto. Emocionalmente ¿qué repercusión tuvo esto para él y para ustedes?

Mi papá, como Ramón, Antonio, Fernando y Gerardo, se ha perdido gran parte de los eventos más importantes de su familia. El nacimiento de mi hijo es el suceso más reciente, pero también podemos recordar que en 2012 murió su hermano menor y tampoco pudo compartir ese dolor con sus familiares.

No obstante, a pesar de la lejanía, él siempre está pendiente de lo que acontece aquí. Cuando se me presentó el parto, por ejemplo, estaba al tanto de todo y en cuanto comencé con los primeros dolores, habló conmigo. Luego, nacido el niño y transcurridos unos días, no me daban el alta y él quería que se llevaran al niño del hospital para poder conocerlo por el Skype (sistema de comunicación por Internet).

Una vez más fue una felicidad muy grande, a la cual le faltaba una parte imprescindible: mi papá.

Regresaste hace apenas unos días de visitarlo, junto a tu hijo y tu hermana Ivette. ¿Cómo fue ese encuentro?

Fue grandioso, sentimos una tremenda alegría. Pudo compartir con su nieto durante un mes y le hizo de todo, lo mimó, le cambió los pañales, le hizo ejercicios para que se desarrolle bien y siempre estuvo pendiente de él. Todavía no habíamos regresado a Cuba y ya decía que lo extrañaba, pues el bebé lo mantuvo todos esos días muy ocupado y entretenido.

Tiene locura con su nieto. Guarda cada una de las fotos, videos y todas las cosas que han salido del niño.

La visita significó un aliento de al menos unos días, durante los cuales mi papá, mi hermana, mi hijo y yo pudimos disfrutar en familia, aunque nos faltó la presencia de mi mamá.

Olga y René no pueden disfrutar juntos su primer nieto. ¿Te han comentado sobre eso?

No necesito que me lo comenten. Sé cuánto les duele no poder disfrutar juntos de su primer nieto. Puedo verlo a diario cuando se comunican y centran la conversación en el niño. Se pasan el tiempo hablando de lo bonito que está, de sus deditos, de lo que hace. Creo que alrededor de un 90 por ciento de lo que hablan es sobre él.

Debido a que a ambos se les sigue negando la posibilidad de estar juntos, esa es la única forma que tienen de compartir esta alegría.

¿Imaginaste alguna vez que el castigo al que son sometidos los Cinco pudiese alcanzar incluso a sus nietos?

Nunca. Yo tenía seis años cuando mi papá se fue de Cuba y 14 cuando fue arrestado. Dos años después se dio a conocer la noticia del encarcelamiento de los Cinco y comenzó la lucha por su liberación y regreso.

A lo largo de estos 15 años hemos tenido la fe y la esperanza de que se hará justicia y siempre hemos pensado que el próximo año regresarán y estarán aquí junto a sus familiares. Por eso, jamás imaginé que yo fuera a tener un niño y mi papá permaneciera aún en Estados Unidos, cumpliendo este injusto castigo.(Tomado de Cubahora)

Anuncios