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¿Cómo se comporta en Cuba la incidencia de los sismos?El martes 12 de febrero la Red de Estaciones del Servicio Sismológico Nacional reportó el tercer temblor perceptible de este 2013 en la región oriental del país.

Se localizó al sursureste de Pilón, provincia de Granma, y se sintió en seis localidades de ese territorio.

Tres días antes, el sábado ocho de febrero, se registró otro evento de esta naturaleza al oeste-suroeste de la ciudad de Santiago de Cuba, con informes de perceptibilidad en todos los municipios de esa zona oriental y en otras localidades.

Ya había tenido lugar el primer sismo del presente año, el viernes 18 de enero, también en esa ciudad y cinco puntos del territorio registraron perceptibilidad.

Ante la frecuencia de estos eventos -como también se apreció en 2012- la AIN se interesó por conocer detalles sobre la ocurrencia de estos fenómenos, especialmente en el oriente de la Isla.

Conversamos, vía correo electrónico, con el Doctor Tomás J. Chuy Rodríguez, investigador y profesor titular del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), radicado precisamente en el área de mayor actividad de estos eventos: Santiago de Cuba.

El experto comentó que esta actividad se sigue y controla mediante la red de estaciones sismológicas asistidas y distribuidas convenientemente. Se ubican en Soroa, Artemisa; Manicaragua, Villa Clara; Cascorro, Camagüey; Moa, Holguín; Las Mercedes, Granma; Maisí, Guantánamo, y Río Carpintero, en el propio Santiago.

Además cuentan con otras de tipo telemétricas, aunque -aclaró- solo en la región oriental, que permiten llevar un registro mucho más completo y monitorear esa actividad en tiempo real desde la estación central del reparto Terrazas, también en Santiago de Cuba.

Sobre la ocurrencia de estos eventos Chuy Rodríguez precisó que no se debe confundir la magnitud (medida para  la energía liberada y se da en términos de Richter) con la intensidad (evalúa los efectos que se producen y se expresa en grados de las escalas MSK o EMS).

En nuestro sistema, explicó, los registros se hacen, con seguridad, para todo el país teniendo en cuenta una amplia magnitud que va de 1,5 en adelante, aunque puede ser más pequeña en dependencia del número de estaciones cercanas al lugar de ocurrencia del temblor.

Apuntó que aparentemente resultan ser más frecuentes los sismos en la región oriental a partir de si son perceptibles o no, pero eso es algo -advirtió- que está sujeto a la ubicación y magnitud de los terremotos.

Se refirió a cómo en ocasiones algunos ocurren pero no se sienten, en esos casos cualquier parte del territorio nacional puede estar temblando. Las personas no tienen constancia, dijo, pero nosotros sí, por los equipos que disponemos.

-¿Existe alguna posibilidad de que sucedan estos eventos en la región occidental del país o lleguen hasta ella réplicas de los del oriente?

Precisar, primero, que cuando la intensidad es igual a cinco ya se producen algunas afectaciones en las edificaciones, las cuales pueden ser mayores en la medida en que esta aumente.

En la región occidental y central -comentó- se han producido sismos perceptibles y de importancia. Por ejemplo, en 1880 en San Cristóbal, Artemisa, el cual se sintió en La Habana; y en 1939, en cayo Santa María, Caibarién, en Villa Clara, que destruyó un hospital en Remedios.

O los de 1943, en Cienfuegos y en Trinidad. Otros ocurrieron en 1953, en Tapaste, hoy Mayabeque; en 1981, en Alonso de Rojas, Pinar del Río; y en 1982 en Jagüey Grande, Matanzas, que también se sintió en la capital.

Y más recientes en el tiempo, uno en Santa Marta, Varadero, en el año 2000, y otro en 2010, en Artemisa.

Eso sin descontar, dijo, los del área del Caribe, en Islas Caimán, por ejemplo, con reportes en toda Cuba, como los de 1852 y 1905, y el de 2010, que se sintió en la capital, Isla de la Juventud, incluso en Níquero y Pilón, en el oriente.

-¿Cómo debe comportarse la población ante esos eventos aun cuando sean de baja intensidad y perceptibilidad?

Ante todo deben conservar la calma, el pánico es terrible, pero debemos sobreponernos y buscar algún sitio protegido, de ahí la importancia -resaltó- de los ejercicios Meteoro en todo el país.

Y advirtió: “la protección es algo instintivo, hay que actuar rápido, si se piensa mucho no tienes tiempo”.

-Algún comentario sobre la ocurrencia futura de esos eventos y su incidencia en Cuba.

El país se encuentra en una zona sísmica y, por ende, debemos tener previsto que un temblor o terremoto ocurra en cualquier momento, alertó el experto.

En Cuba no existe similar nivel de potencialidad sísmica en todas partes, debido a la presencia de dos tipos de actividad: entreplacas e intraplacas.

La primera, es propia de la región suroriental y destaca por la frecuencia con que en ella ocurren terremotos con altos valores históricos en magnitud e intensidad. La segunda, es característica del resto del territorio y se asocia a estructuras de menor potencial. Por tanto, los eventos en estas zonas son de menor frecuencia y energía.

Es muy importante estar conscientes de la ocurrencia de estos hechos en cualquier parte de la Isla y, sobre todo, educarnos y tomar las medidas adecuadas, explicó el experto.

Además, estamos preparados, insistió Chuy Rodríguez. Tenemos mapas para las distintas zonas del país donde la frecuencia de sismos no es igual, y disponemos de estudios de PVR (peligro, vulnerabilidad y riesgo) para toda la nación. (Por Ana Ivis Galán García, AIN)

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