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14 de Febrero, homenaje al inagotable amor.Cada febrero convida a soñar, besar, alimentar fantasías, olvidar los reproches y regalar a la persona querida la mejor de las noches; porque deviene, desde tiempos lejanos, homenaje al inagotable amor.

Según cuenta la leyenda, cuando corría el año 269 de nuestra era, el emperador romano Claudio II prohibió el matrimonio porque, a su entender, los hombres sin familia eran mejores soldados.

El sacerdote Valentín se rebeló contra el edicto y casó en secreto a varios jóvenes enamorados.

Tal rebelión fue vista como una ofensa y … Valentín fue apresado y ejecutado el 14 de febrero de ese año.

Su muerte devino símbolo de amor, por eso no es casual que hoy la fecha se recuerde como  Día de los Enamorados, Día de San Valentín, o Día del Amor y la Amistad, según cada cultura.

Muchas han sido desde entonces las formas de celebrar tan significativa ocasión junto a aquellas personas por las que se siente especial afecto.

Regalar rosas, chocolates y serenatas, califican entre las fórmulas más gustadas por quienes insisten en hacer de esa una jornada inolvidable; aunque innumerables pudieran ser las recetas cuando verdaderamente se ama.

Lo importante es, sin embargo, no dejar pasar la fecha, como un día más que muere en el almanaque.

El más universal de los sentimientos festeja cada febrero un nuevo aniversario, convertido, además, en canciones, poemas, novelas, pinturas …, de artistas que han visto en él algo que perdura en la vida.

Ciertamente prevalece como fuerza en el mundo capaz de encender lo muerto y despojar de miserias nuestra humana existencia.

Sólo el amor convierte en milagro el barro, sólo el amor alumbra lo que perdura…, escribió José Martí, el más universal de todos los cubanos.

Y no se equivocó el Maestro. El tiempo ha demostrado que amar y ser amados es lo mejor que nos ha podido pasar.

Cuando se ama desaparecen fronteras, prejuicios, ataduras, porque, según versa un texto bíblico, el amor todo lo puede, todo lo espera, todo lo soporta y, cuando es verdadero, nunca deja de ser.

El amor late a nuestro alrededor, en todo lo que nos rodea, en espera de corazones capaces de sucumbir ante sus encantos.

Se encuentra en un gesto, una mirada, una caricia, o una ilusión.

Está al alcance de todos, basta solo con abrir nuestras almas y dejarlo entrar. (Por Darelia Díaz Borrero, AIN)

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