Etiquetas

, , ,

Playa Santa Lucía, Nuevitas, Camagüey.En su afán por trascender en sus propuestas para el ocio, Cuba se presenta al mundo con un conglomerado de programas y modalidades que permiten aseverar que este es un destino con mucho más que playas; pero, sobre todo, con numerosos balnearios de primerísima calidad.

Cuba es auténtica, como su gente; atractiva, como sus playas; sorprendente, como sus ciudades; contrastante, como su naturaleza; y admirable, como su cultura. Cuba es síntesis de riquezas.

Con su heterogénea mezcla de razas, de estilos y ritmo, de olores y sabores, este archipiélago mágico impone su encanto y esparce por el mundo un susurro provocativo que, cada día, atrae a más visitantes ávidos por vivirlo plena e intensamente.

La mayor de Las Antillas, destino turístico por excelencia en la región del Caribe, encierra en su territorio una gran diversidad de espacios para el desarrollo de numerosas opciones de cara a la industria sin chimeneas.

Con sus ofertas más sólidas en los paquetes relacionados con el sol y las playas, la isla caribeña añade a su amplia cartera de iniciativas programas que constituyen verdaderas aventuras para aquellos que apuestan por sus propuestas.

Sus playas de arenas blancas y doradas, de aguas cálidas y seguras, compiten en belleza y variedad. Son inmensas hasta que la vista se pierde o rodeadas por montañas; bajas o en forma de ancantilados; extensas por naturaleza, todas deslumbrantes. Permanecen todo el año bañadas por el sol y ansiosas por acunar el cuerpo y el alma de quienes acceden, gustosos, a tenderse en su orilla o escudriñarle sus secretos más profundos.

Esta ínsula cuenta con más de 300 kilómetros de playas naturales. A tal variedad de balnearios se suman los no menos impactantes productos de las cayerías, con lugares tan seductores como aquellos sitios con que siempre se sueña.

Aunque la temperatura media de la Isla oscila en torno a los 24,6 grados centígrados, las excelentes playas cubanas de blancas arenas y transparentes aguas actúan siempre como una especie de atracción única para los visitantes.

Las hay para escoger de Occidente a Oriente: María la Gorda y Cayo Levisa (Pinar del Río), Playas del Este en La Habana (a sólo 20 minutos del centro de la capital); Varadero (Matanzas), la cayería Norte de Ciego de Ávila (Cayos Coco y Guillermo) y de Villa Clara (Cayos Santa María, Ensenachos y Las Brujas); Ancón, en Trinidad; Rancho Luna, en Cienfuegos; Santa Lucía, en Camagüey; Guardalavaca, Esmeralda y Pesquero, en Holguín; Marea del Portillo (Granma); y las playas de Baconao, en Santiago de Cuba.

Podríamos seguir enumerando otras, pero la lista sería interminable y creemos ciertamente que si en este registro no están todas, al menos sí las más bellas e importantes, a la cabeza de las cuales se sitúa, por derecho propio, el balneario de Varadero, con una franja de arena de una veintena de kilómetros, más de 50 hoteles con unos 20 mil aposentos, varias marinas, aeropuerto internacional y el único campo de golf profesional del país.

Muy de moda también por estos tiempos está Cayo Santa María, en donde sesionó el mes anterior la XXXll Feria Internacional de Turismo de Cuba FITCUBA 2012. Ese paradisíaco islote forma parte de Los Cayos de Villa Clara, el destino más joven del país.

Naturaleza exuberante, tradiciones centenarias e historia se dan la mano en un territorio superior a los 110 mil kilómetros cuadrados, con casi cinco mil 800 kilómetros de costas.

Aunque tras la búsqueda de una oferta diversa: ciudades modernas y antiguas, cultura, arquitectura, patrimonio, convenciones e incentivos, buceo, pesca, turismo de salud, de naturaleza y especializado, ciertamente el segmento que mayorea todavía es el de sol y playa, para el cual la Antilla Mayor está ciertamente bien dotada. (Por Luz Marina Fornieles, AIN)

Anuncios