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Cuba y su pasión por el cuidado del medio ambiente.Cerca de 20 años después de la Conferencia de ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, efectuada en Río de Janeiro, Brasil, continúa el deterioro de su calidad a nivel mundial, así como la agudización de los principales problemas socioeconómicos.

Dos décadas solo significaron avances muy parciales e insuficientes respecto de los objetivos de sustentabilidad, asunto clave de la situación actual en el orbe por el impacto de la crisis generalizada del capitalismo, opinan especialistas

Por su carácter recurrente, el tema centrará la atención de los debates en la Conferencia de ONU sobre desarrollo sostenible, del 20 al 22 próximos en su sesión de alto nivel, y denominada eufemísticamente Río+20.

Este nuevo encuentro coincide con el agravamiento de las tensiones socioeconómicas y la crudeza de los conflictos financieros, comerciales, energéticos, sociales, alimentarios y ambientales.

Sus consecuencias se hacen sentir en todos los países, sobre todo en los subdesarrollados, los cuales -con casi el 80 por ciento de la población mundial- aportan solo 28 por ciento de todas las exportaciones.

Sin embargo, los del llamado Primer Mundo, con apenas el 15 por ciento de los pobladores, se atribuyen el 66 por ciento de las ventas.
Tales disparidades implican grandes inequidades en el plano social: mil 500 millones de personas viven en situación de pobreza extrema, según datos del Banco Mundial.

Cuba demuestra que la voluntad política es esencial ante la agudización del deterioro del entorno, pese al bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos que ya dura más de 50 años.

La Isla evidenció que el desarrollo sostenible es posible y debe constituir principio en la reunión cumbre de Río de Janeiro, capital del estado del propio nombre, con siete millones de habitantes y extensión territorial de mil 170 kilómetros cuadrados.

Entre las primeras acciones de las autoridades cubanas aparece la elaboración de la Estrategia Ambiental para la identificación de sus principales dificultades, entre ellas, la degradación de los suelos.

Sus programas para la elevación del nivel de vida contemplaron que el acceso de la población a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua llegara al 94,5 por ciento, con cobertura de saneamiento de 96,6 por ciento.

A su vez, el 99,7 por ciento de su población infantil está matriculada en escuelas primarias y el 93,2 por ciento en el nivel secundario; cuenta con un millón de graduados universitarios y 11 mil profesionales con grados científicos.

Dispone del sistema público de salud el cual garantiza la atención de forma gratuita de la población tanto urbana como rural y es proverbial su sentido solidario en este campo.

Los planes de la revolución energética permitieron la sustitución de más de 27 millones de equipos electrodomésticos altos consumidores energéticos y 9,5 millones de luminarias incandescentes por otras más eficientes, y redujo la irradiación de gases de efecto invernadero.

Su Sistema Nacional de Áreas Protegidas tiene 253 zonas identificadas, lo que representa el 19,95 por ciento del territorio nacional y también creció su superficie forestal.

De modo que sus resultados sobrepasan el enfoque ambientalista y debieran ser tomados en cuenta como alternativa ante el pragmatismo capitalista y su irracional sistema de producción-comercialización-consumo, el cual tiene al mundo al borde del abismo. (Por Lino Luben Pérez, AIN)

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