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Fumar durante el embarazo puede causar lamentables consecuencias.Por Arianna Suárez Torres

Con el deseo de semejarse a los adultos, los jóvenes imitan patrones de conductas generalmente poco saludables como lo es la tendencia al tabaquismo, lo cual una vez experimentado, provoca que el hábito y la necesidad de nicotina los hagan continuar fumando a pesar de que la mayoría conoce el daño que le causa a su salud.

Laura es una de esas jóvenes que comenzó a fumar a los 13 años incitada por el comportamiento de algunos compañeros de la escuela y sobre todo por seguir el ejemplo de sus padres.

Al principio lo hacía a escondidas de su familia pero a medida que fueron pasando los años hizo pública su adicción al cigarro.

Varios amigos, vecinos y familiares se acercaron a ella para advertirle sobre las nefastas consecuencias de este vicio para su salud pero aún así quiso mantenerlo.

“Me gustaba fumar y estaba dispuesta a correr todos los riesgos que implicaban no dejarlo, además, si mi mamá llevaba varios años fumando por qué yo no podía hacerlo. Era una decisión que había tomado y no pensaba cambiar.”

Sin embargo, Laura comprendió que más allá de su rebeldía, existía la necesidad de dejar de fumar con urgencia cuando recibió la noticia de que estaba embarazada y la enfermera de su consultorio médico le explicó las consecuencias que podía causar mantener el tabaquismo durante la etapa de gestación.

“Cuando supe que no solo me perjudicaba a mi sino también al bebé, quien podía ser víctima de enfermedades agudas y crónicas de las vías respiratorias, asma, alergia, otitis, malformaciones congénitas, bajo peso al nacer, muerte súbita y que al tener más receptores de nicotina en el cerebro se convertiría en susceptible de ser fumador cuando en la adolescencia probara el tabaco por curiosidad –como yo- comprendí que nada era más importante que la salud de mi niña o niño.”

Desde ese momento aunque no le resultó fácil puso todo su empeño, y poco a poco, con la ayuda de sus seres queridos conquistó el reto de eliminar el cigarro de sus prioridades y de su vida.

Actualmente Laura contempla a su hija Yanet -quien nació saludable y fuerte-, y recordar la fuerza de voluntad que mostró para evitar que hoy la realidad no fuera alguna situación lamentable, hace que se le dibuje una sonrisa en el rostro.

Yanet será criada en un ambiente sano, sus padres tienen bien claro que los hijos de padres fumadores pueden convertirse en fumadores al imitar lo que ven, pues durante la niñez y la adolescencia no basta con decirles “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”.

“Sé por experiencia propia que a veces mientras más nos dicen que no hagamos algo es cuando más lo hacemos, pero más allá de la sugerencia, le explicaré a mi niña las consecuencias que este vicio puede causarle.”

Dejar de fumar es la decisión más saludable que un fumador puede adoptar en su vida, en sus manos está contribuir al bienestar propio y al de quienes lo rodean.

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Dejar de fumar, la mejor elección.

Teniendo en cuenta las indeseables consecuencias que puede causar el tabaquismo y la importancia de que las personas comprendan el riesgo al que exponen su vida, comparto con ustedes otros elementos publicados en Internet.

El consumo de tabaco es la principal causa única prevenible de enfermedad y muerte en el mundo actual. Representa un importante problema de salud pública, no sólo por su magnitud, sino también por las consecuencias sanitarias que conlleva, así como por sus elevados costes económicos y sociales.

El tabaquismo no es solo un hábito, es una enfermedad crónica que se caracteriza por ser una drogodependencia: la nicotina, principio activo del tabaco, es una droga adictiva y como tal tiene las características de otras drogas: tolerancia, dependencia física y psicológica.

La adicción a la nicotina obliga a los fumadores a mantener el consumo de tabaco y, de esta forma, suprimir o evitar los síntomas derivados del descenso de los niveles de nicotina en el organismo (síntomas de privación). Esto genera que las personas pierdan la libertad de decidir y se vean obligadas a mantener y aumentar progresivamente su consumo.

Los cigarrillos y todos los productos hechos con tabaco constituyen formas de administrar nicotina, pero para obtener las dosis que el organismo pide, los fumadores se ven obligados a recibir grandes cantidades de humo. El humo que respiran los fumadores activos y pasivos contiene más de 4.000 sustancias con propiedades tóxicas, irritantes, mutágenos y carcinogénicas que van produciendo un efecto acumulativo que conduce a enfermedades. Algunas de ellas, las menos graves, se pueden presentar tempranamente; las más graves toman tiempo y se manifiestan después de 10 a 15 años de estar fumando.

Mientras más joven se inicia el consumo más probabilidades hay de hacerse adicto y sufrir las enfermedades asociadas al consumo de tabaco y morir a causa de ellas. La evidencia científica acumulada indica que 1 de cada 2 fumadores habituales que se mantiene fumando va a morir a consecuencia del consumo de tabaco, perdiendo en promedio diez años de vida.

Composición del cigarro.El consumo de tabaco guarda relación causal con más de 25 enfermedades, representando uno de los factores de riesgo más importantes para la salud de la población. En los países desarrollados, donde la epidemia de consumo de tabaco se inicio antes, resulta ser la principal causa aislada de mortalidad prematura y evitable. Actualmente, la epidemia se ha trasladado a los países en desarrollo y, de persistir las condiciones actuales, en el año 2020 de las 10 millones de muertes que se estiman que causará el tabaco cada año, 7 de cada 10 ocurrirán en estas zonas.

Consecuencias

  • Cataratas

Se considera que el tabaco causa o agrava varias afecciones de los ojos. Las cataratas (opacidad del cristalino) es un 40% mayor en los fumadores y sucede por dos mecanismos; por la irritación directa de los ojos y la liberación en los pulmones de sustancias químicas que llegan a los ojos a través de la sangre.

  • Arrugas

El tabaco provoca un envejecimiento prematuro de la piel debido al desgaste de las proteínas que le dan elasticidad y la reducción del riego sanguíneo que sufre el tejido. Los fumadores tienen una piel seca, áspera y surcada por arrugas diminutas sobre todo alrededor de los ojos

  • Pérdida del oido

El tabaco hace que se formen placas en las paredes de los vasos sanguíneos, con la consiguiente reducción del riego del oído interno. Por ello, los fumadores pueden perder oído a edades más tempranas que los no fumadores y son más vulnerables a esa complicación en caso de infección del oído o exposición a ruidos intensos. Asimismo, los fumadores son tres veces más propensos que los no fumadores a padecer infecciones del oído medio.

  • Cáncer

Se ha demostrado que más de 40 productos químicos contenidos en el tabaco causan cáncer.

Los fumadores tienen una probabilidad unas 20 veces más alta de sufrir cáncer de pulmón que los no fumadores. El tabaco es la causa de cerca del 90% de nuevos casos de cáncer de pulmón. Estudios recientes sugieren que fumar intensamente puede favorecer el cáncer de mama.

Efectos del tabaquismo en la dentadura.

  • Deterioro de la dentadura

El tabaco favorece que se forme con mayor frecuencia el sarro, tiñe los dientes de amarillo y tiene mal aliento

  • Enfisema 

Además del cáncer de pulmón, el tabaco causa enfisema y reduce la capacidad pulmonar de captar oxígeno y expulsar dióxido de carbono. En casos extremos, el paciente no puede respirar sin la ayuda de un respirador aL padecer

  • Osteoporosis

El monóxido de carbono, el gas más nocivo proveniente del humo de combustión de los vehículos y del tabaco, es absorbido por la sangre mucho más rápidamente que el oxígeno, lo que reduce hasta en un 15% la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre en los fumadores empedernidos. Como consecuencia de ello, los huesos de los fumadores se fracturan más fácilmente y tardan hasta un 80% más en soldarse.

  • Cardiopatías

Las enfermedades cardiovasculares son la causa de una de cada tres defunciones en el mundo. El consumo de tabaco figura entre las principales causas asociados a las enfermedades cardiovasculares. El tabaco acelera la frecuencia cardiaca, eleva la presión arterial y aumenta el riesgo de hipertensión y de obstrucción de las arterias, lo que puede provocar ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

  • Úlcera gástrica

El consumo de tabaco altera el comportamiento de las bacterias que causan las úlceras del estómago y reduce la capacidad de éste para neutralizar el ácido después de las comidas. Las úlceras de los fumadores responden peor al tratamiento y tienden a recidivar más a menudo.

  • Dedos

El alquitrán que contiene el humo del tabaco se acumula en los dedos y las uñas y los tiñe de un color pardo amarillento.

  • Cáncer en la mujer y aborto

Además de aumentar el riesgo de cáncer cervicouterino, trae problemas de infertilidad en las mujeres y provoca complicaciones durante el embarazo y el parto.

El aborto espontáneo es entre dos y tres veces más frecuente entre las fumadoras, al igual que la muerte prenatal, debido a la privación de oxígeno que sufre el feto y las anomalías que afectan a la placenta como consecuencia del monóxido de carbono y la nicotina del humo de los cigarrillos.

El síndrome de muerte súbita del lactante también se asocia al consumo de tabaco. Por último, el tabaco puede reducir el nivel de estrógenos, y adelantar así la menopausia.

  • Espermatozoides

El tabaco puede alterar la morfología de los espermatozoides y dañar su ADN, lo que aumenta el riesgo de aborto espontáneo y defectos congénitos. Según algunos estudios, los hombres fumadores tienen más probabilidades de engendrar un niño que padezca cáncer. El tabaco también reduce el número de espermatozoides y dificulta el riego sanguíneo del pene, lo que puede provocar impotencia. La esterilidad es más frecuente entre los fumadores.

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