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Los cinco cubanos presos en EEUU, el derecho busca su espacio.Por Genaro Pérez Reyes

Se repite que en el caso de los cinco  ya los trámites judiciales no tienen espacio y se insta al estado norteamericano al ejercicio de sus facultades para responder al llamado internacional de ¡libertad ya!, por ser el estado en última instancia el responsable de las instituciones públicas, que ni en los procedimientos extraordinarios han revocado las condenas.
Se repiten unas verdades que estremecen. Uno de los acusados, que ha impresionado a Danny Glover por su sensibilidad y que se llama Gerardo Hernández, tiene sobre sí la pena de dos cadenas perpetuas por delitos que no cometió. A este acusado no se le permite encontrarse con su esposa desde que se le detuvo hace trece años. Forman una pareja que han vivido pocos años juntos y desean tener un hijo.

Es considerable  el número de juristas y de defensores del equilibro de la justicia en general que al meditar sobre el caso de los cinco han concluido que la vida del pueblo cubano no es un bien jurídico que hasta el momento le preocupe al gobierno de los Estados Unidos a pesar de que  actos terroristas promovidos desde ese país han costado la vida en las últimas cinco décadas a 3 478 cubanos y han dejado 2099 mutilados.

René González, el único integrante de los cinco que cumplió ya su etapa de prisión, permanece desde el 7 de octubre del 2011, fecha en que salió de la cárcel, retenido en los Estados Unidos por tres años más. René González ha narrado recientemente como autoridades de la gran potencia  quisieron hacer un espectáculo del encuentro que le “permitieron” con su esposa Olga Salanueva también con uniforme carcelario y poco tiempo antes de que se le  deportara  hacia Cuba con toda la familia en 1999. Desde esa fecha el matrimonio no ha podido encontrarse.

Gran ilusión llevaría Adriana Pérez cuando en el año 2003 se le concedió visado para que viajara a encontrarse con su esposo Gerardo Hernández, pero se le retornó cruelmente desde el aeropuerto de Houston bajo la acusación de que era una espía a pesar de que nunca ha vivido en los Estados Unidos y de que la estancia que supuestamente se le permitía se realiza bajo estrictas medidas de control.

Todo funciona como un juego peligroso en torno al proceso seguido a los cinco en los Estados Unidos. Fíjese usted el giro que han tomado las cosas, que mientras ha sido política oficial encarcelar a los antiterroristas y paralelamente garantizar la impunidad de criminales como Luis Posada Carriles, ahora esa nación enfrenta un fuerte cuestionamiento internacional que le achaca al gobierno la responsabilidad de que la justicia ande de cabeza.

Los recientes pronunciamientos de amplios sectores en Panamá que respaldan el regreso a la cárcel de Posada Carriles y de la banda de asesinos que intentó en el año 2000 hacer una carnicería de estudiantes en el istmo, se unen a la extradición que en base a un tratado bilateral de 1926 reclama Venezuela, país donde torturó y asesinó y de donde escapó tras ser detenido por matar a 73 civiles de un avión de Cubana en 1976.

El verdadero Derecho busca su espacio en estos procesos. En la justicia no cabe demora, quien la retarda la vuelve contra sí, sentenció José Martí, hombre universal que ha dado nombre a un Premio de la UNESCO y a quien le preocupó sobremanera el equilibrio del mundo. La paz es sin dudas el símbolo de ese equilibrio. Si a Barack Obama se le ha otorgado el Premio Nobel de la Paz, no debiera volver la espalda ni callar frente al creciente interés público que le exige la plena libertad de los cinco y el cese de la impunidad para terroristas como Luis Posada Carriles.

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